CONCÉDEME QUE VEA SU ROSTRO AMOROSO
Y aparecieron dos personajes —Moisés y Elías— que conversaban con Jesús. Tenían un aspecto glorioso, y hablaban de la partida de Jesús, que él estaba por llevar a cabo en Jerusalén. Lucas 9:30,31
En el monte de la Transfiguración vemos otro aspecto del rostro de Jesús. Arrodillados allí, escuchamos unas voces. Ahí está Moisés, sepultado por Dios en una tumba desconocida. Junto a él está Elías, llevado vivo por Dios al cielo, en un carro de fuego en medio de un torbellino. Esos dos creyentes del Antiguo Testamento son devueltos para hablar con Jesús.
¿Sobre qué hablaron? Los tres fueron directamente a lo que era importante: la muerte de Jesús que iba a ocurrir en Jerusalén. La versión del Rey Jaime, en inglés, lo traduce de una manera extraña: “Jesús realizaría la muerte.” Nosotros sufrimos la muerte; no hay nada que podamos hacer respecto a eso. Pero Jesús realizó la muerte. Esa era una parte de su obra salvadora: la copa de sufrimiento con cada amarga gota, la cruz y los clavos con cada amargo dolor, la tumba abierta con su bendito consuelo, la salvación del mundo; todo eso era lo que estaba por llevar a cabo. Y de todo eso hablaron en la cima de esa montaña.
“Muévanse un poco Pedro, Santiago y Juan,” tenemos el deseo de decir, “hagan lugar para nosotros. Nos gustaría quedarnos para siempre en la cima de esa montaña y disfrutar del calor de sol de ese amor.” Pero, como ellos, tenemos que volver caminando de regreso a las llanuras de la vida llenas de pecado y de lágrimas. Y es ahí abajo donde el amor de Jesús se hace muy real para nosotros. En la vida cotidiana, donde la alegría y la tristeza, la risa y las lágrimas corren juntas, necesitamos saber que Jesús nos ama. En medio del pecado y los problemas, necesito ver su rostro amoroso.
Oración:
Señor, concédame que la visión de tu amoroso rostro me dé la seguridad de tu salvación y la fortaleza para mi vida. Amén.
Por http://cristopalabradevida.com/10-de-febrero-2017/


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