Meditacion: LA ANSIEDAD DE LA NAVIDAD.  Ante estas palabras, María se perturbó. . . ―No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Lucas 1:29,30. Leer meditación

LA ANSIEDAD DE LA NAVIDAD.  Ante estas palabras, María se perturbó. . . ―No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Lucas 1:29,30. Leer meditación

María tenía mucho temor. Póngase en sus zapatos y así podrá ver por qué. En la época de ella, la gente miraba con desprecio a una embarazada que no estaba casada. Además, ¿qué iba a ocurrir con su novio, José? ¿Cómo se lo iba a explicar? ¡Y ese santo ángel! Los seres pecadores sencillamente no pueden estar en la presencia del santo Dios; y ni siquiera pueden permanecer con la cabeza levantada delante de los ángeles de Dios.

“No tengas miedo, María”, le dijo el ángel, “Dios te ha concedido su favor”. El favor de Dios emana de su gracia. Dios había elegido a la pecadora María para dar a luz al Salvador prometido. Ese fue un regalo inmerecido que Dios le dio. Por medio de Aquel que iba a venir de su vientre, ella iba estar libre de temor no solo delante de los santos ángeles, sino también delante del mismo santo Señor. “Dios mi Salvador”, dijo ella de su hijo, unos versículos más adelante, en el evangelio de Lucas (1:47). Jesús fue la respuesta a la ansiedad de la Navidad de María.

¿Hay alguna ansiedad en mi corazón en este Adviento? El Salvador que está en el pesebre no podrá significar mucho para mí, si no vuelvo a examinar la razón de su venida. Necesito mirar más allá de la apariencia fina y agradable que le pongo a la vida y a mi corazón. Lo que veo no es agradable, sino muy horrible. No podría arrodillarme delante del pesebre de Jesús, como tampoco María podía estar delante de ese ángel. Pero Dios me ha favorecido también a mí; envió a su Hijo para quitar de mí mis pecados, con su pago. Envió a Jesús para que yo pueda estar sin ansiedad delante de él en esta bendita estación de Navidad.

Oración:

Señor, te pido que quites el temor de mi pecaminoso corazón, que lo llenes de alegría por el nacimiento de mi Salvador. Amén.

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